La toxina botulínica (Bótox) es el tratamiento antiarrugas más demandado. Actúa relajando temporalmente los músculos responsables de las arrugas dinámicas de expresión, suavizando líneas en frente, entrecejo y patas de gallo, y aportando un aspecto descansado sin perder naturalidad.
También permite tratar la sonrisa gingival, líneas de conejo y el Baby Bótox. El efecto es visible a los 7 a 14 días y se mantiene varios meses, con resultados naturales y sin ‘cara congelada’.